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Cartas a Mónica

Carta a Mónica · 2021

22 de agosto de 2021
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Queridísima Moni:

Otro año más me siento a escribirte esta carta preguntándome si tiene sentido seguir haciéndolo, si te llegan, qué pensarás… y otro año más me recuerdo a mí misma la razón por la que lo hago. Me gustaría que quienes te conocieron se paren unos minutos cada año a recordarte y los que no lo hicieron, sepan lo importante que era mi hermana.

Este año tenía pensado contarte algunas cosas, pero la abuela Paqui se marchó contigo hace dos semanas y todo lo que quería contarte ha pasado a un segundo plano… Todavía no me creo que no la vaya a volver a ver, no paro de preguntarme si volveremos a hacer algún día esas reuniones familiares tan grandes. Ojalá que la familia no se distancie sin ella.

Cuando recibí la noticia de que la abuela se había ido, lo que más me pesó fue el hecho de no haber podido ir a España desde hace más de un año, no pude ni tan siquiera ir en Navidad. El año pasado la reunión familiar se hizo de manera virtual, por Zoom. No paro de recordar la imagen de la abuela bailando los villancicos a través de la pantalla, no me podía imaginar que ésas serían sus últimas navidades, se la veía tan bien entonces… Es el mismo sentimiento que me recorre cada vez que veo las fotos de tus últimas navidades con nosotros justo antes de entrar en el hospital. Es imposible saber cuándo es la última vez que vas a ver a una persona, golpes así son un bofetón de realidad. Te das cuenta de lo insignificantes que somos porque, igual que pasó cuando tú te fuiste, la vida siguió. El mundo no se para cada vez que uno de nosotros se marcha. Confiaba en poder ver a la abuela cuando fuera a España, pero al final se ha ido unas semanas antes.

Resulta paradójico que a pesar de haber conseguido ese trabajo remoto que buscaba, al final no se ha traducido en la libertad que esperaba de viajar y trabajar desde cualquier parte del mundo. Estaba convencida de que esa libertad me ayudaría a poder mantener un contacto más cercano con la gente que quiero a pesar de vivir en la distancia, pero la realidad es que no me he podido mover de Inglaterra desde hace más de un año y no he podido estar con la familia en los momentos importantes.

Este año ha habido momentos en los que te he sentido muy cerca. Ha habido situaciones en las que sentía tu risa con nosotros y escuchaba esa frase tan tuya de: "¡Qué pavos!". Es imposible saber si de verdad estabas ahí o si todo estaba en mi imaginación. Me gusta pensar que todavía sigues con nosotros. Te nombro tantas veces que a veces personas que nunca te conocieron me dicen que les hubiera gustado haberte conocido.

¡Te echo de menos! Te mando un beso muy grande como cada año, con el corazón encogido,

Cristina