Un poco sobre mí
Soy Cristina Gil Gallo: ingeniera industrial de carrera, consultora tecnológica de profesión, inversora y eterna aprendiz. En mi tiempo libre me encanta montar hojas de Excel con simulaciones y números, y documentar los procesos hasta entenderlos bien. Estoy en pleno camino hacia mi libertad financiera y he decidido empezar a publicarlo todo: si a mí me sirve, seguramente le sirva también a alguien más.
Tengo formación técnica y mentalidad analítica, pero sobre todo un apetito constante por salir de mi zona de confort, probar cosas nuevas y experimentarlas en primera persona. No me conformo con las respuestas por defecto ni con las fórmulas hechas.
Abajo resumo las mudanzas, las decisiones y los tropiezos que me han traído hasta aquí.
¿Por qué Cristina Guiri?
Una palabra que en España se usa para reírse del de fuera, y que acabé adoptando.
Cristina es mi nombre. Guiri es como llamamos en España, de forma coloquial, a un forastero o turista. Vivir en tres países distintos me obligó a ser una "guiri" constante: navegar sistemas fiscales diferentes, planes de pensiones y normas culturales sin libro de instrucciones.
Cristina Guiri es una forma de decir: explora el mundo, abre la mente, amplía tus opciones. Hay vida más allá del entorno en el que creciste, más allá de sus suposiciones, de lo que dabas por hecho y de la historia que te contaron.
¿De verdad tenemos que trabajar hasta que el Estado nos deje jubilarnos? ¿De verdad tenemos que vivir siempre hipotecados para tener una casa? He empezado a mirar el dinero con ojos de "outsider" para salirme del guion.
Valencia → Madrid → Heidelberg → Bath
Diarios, mudanzas y algún que otro crimen financiero por el camino. Cristina Guiri no apareció de la nada.
El guion
- Con unos 6 años, mi padre me regaló mi primer diario. Escribí con regularidad más de una década: para desahogarme, pensar y sobrevivir la infancia y la adolescencia en papel.
- Crecí en una familia con ideas muy tradicionales. El plan era claro: ser buena, ser sensata, no molestar. Buenas notas en el colegio. Ingeniería Superior Industrial, también con buenas notas. Nómina. Todas las casillas marcadas.
- Compré mi primera vivienda, mi residencia principal. A posteriori, un pequeño crimen financiero, pero entonces era simplemente lo que se suponía que tocaba.
- Sobre el papel lo había hecho todo bien, y aun así sentía que algo faltaba. Tenía unas ganas enormes de comerme el mundo, pero de algún modo la familia y la tradición me frenaban.
El primer sabor de libertad
- Me hice autónoma. Al principio con miedo; no he vuelto atrás. Sin explicar en entrevistas por qué me iba: simplemente elegía lo siguiente.
- Como freelance en mi sector, casi dupliqué los ingresos que tenía en Valencia. Por primera vez vivía más relajada: siempre había dinero para cenas fuera, la compra o ropa si me gustaba, sin mirar la cuenta antes. En Valencia era un poco de ir comprobando el saldo antes de pagar.
- Compré un trastero. Financieramente tampoco fue una gran inversión, pero cumplió su función.
- En 2015 perdí a mi hermana Mónica. Empecé a escribirle una carta pública cada año, en el aniversario de su muerte, y esas cartas se convirtieron en una forma de parar y hacerme una pregunta incómoda: ¿estoy viviendo de verdad la vida que quiero vivir? Si quieres leerlas, están en Cartas a Mónica.
Una maleta, cero red
- Una empresa alemana me ofreció trabajo como freelance. Vivir en el extranjero estaba en mi lista: dije que sí.
- Llegué con una maleta, cero amigos, cero apoyo y un idioma que no hablaba. No fue fácil, pero las redes sociales me ayudaron a encontrar a la gente adecuada en el momento adecuado.
- Aquí volví a casi duplicar mis ingresos y, por primera vez, empecé a acumular. Decidí que tenía que aprender a invertir, y también empecé a viajar más.
- Hice mis primeras inversiones con un banco. La mejor opción entonces: no tenía educación financiera. No la mejor a posteriori, pero mejor que dejar el dinero quieto.
Demasiadas pestañas abiertas
- Con la mudanza a Inglaterra compré otro trastero, esta vez en Valencia, por pura necesidad: el de Madrid todavía no lo había vendido. Otro crimen financiero. Eso sí, lo dividí en seis: si un trastero no rinde, prueba con seis más pequeños.
- Durante la pandemia tuve que bajar mi tarifa a la mitad para seguir en el mercado. Fue algo puntual: dos años después la volví a subir.
- En 2020 empecé Sapsapiens, un blog sobre SAP. Útil para publicar online; no exactamente apasionante. Con el tiempo entendí que solo SAP no me mantendría escribiendo.
- Aprendí sobre ETFs e invertí por mi cuenta. Después, contratos de opciones, que es trading activo en bolsa.
- Vivir fuera y pelearme con los impuestos de varios países a la vez me descubrió algo que no esperaba: me apasiona la fiscalidad internacional, la de las personas y la de las empresas. Leo libros de impuestos y foros por gusto. Sí, por gusto. Si no hubiera salido de España, nunca lo habría sabido.
- En Bath me formé a fondo en inversión inmobiliaria, con las reglas de Reino Unido y las de España, subastas incluidas, y descubrí que son dos mercados completamente distintos. De momento he invertido más en cursos que en ladrillo.
- También caí en una estafa inmobiliaria: una de ámbito nacional, con cientos de afectados y millones de libras por medio. Recuperé todo mi dinero yo sola, sin contratar abogado, y aprendí muchísimo por el camino. La investigación policial sigue abierta. Lo cuento entero en Invertí 31.150 libras en ladrillos que no eran míos.
- Fui madre y tuve una crisis existencial. Salí de ella más fuerte y con más ganas que nunca de elegir la vida que quiero, en lugar de conformarme con la que me tocaba.
- Ahora compagino mi trabajo con Cristina Guiri, el espacio donde he decidido compartir lo que aprendo por si a alguien le sirve. Mi objetivo es ganar lo mismo o más dedicándole menos horas, para tener la libertad de ser una madre presente y demostrarme que hay vida más allá del guion tradicional.
Lo que me he propuesto
Que mis ingresos dejen de depender de mis horas, y que den para que trabajar se convierta en una elección
- Dejar la nómina y hacerme autónomaLo hice con miedo. No he vuelto atrás.
- Trabajar y vivir en el extranjeroAlemania primero, Reino Unido después. Esto no acaba aquí.
- Empezar a invertir en BolsaLlevo años viendo crecer mi dinero con inversión en fondos indexados
- Tener un plan de jubilación claroEl plan está definido, ahora tengo que llegar a la meta que me he marcado
- Tener otra fuente de ingresosActualmente hago contratos de opciones en bolsa, aparte de mi trabajo. Eso sí, no es un sueldo: algunos meses gano y otros pierdo. En el global, de momento, siempre voy en positivo.
- Generar ingresos onlineEste blog es el primer paso. Los modelos de monetización vendrán como consecuencia natural del impacto que genere.
- Montar mi propio negocioEmpecé con Iberova, ahora en pausa. Las empresas que tuve antes eran trading en solitario; esto es construir un negocio con clientes, marca y estructura real.iberova.com↗
- Hacer una inversión inmobiliaria de esas que refinancias y recuperas todo el dinero
- Comprar un negocio que ya funcione y ser solo la dueñaNo todo hay que inventarlo de cero. Comprar algo que ya funciona y que lo lleve quien sabe hacerlo también vale.
- Tomarme un año sabático para viajar por el mundo sin preocuparme por el dinero
