¡Queridísima Moni!
Como cada año, se me pone un nudo en el estómago cuando me pongo a escribirte esta carta. Todavía hay veces que me emociono al nombrarte o al recordarte y ya han pasado cuatro años. Hay veces que te echo mucho de menos, que te llamaría para contarte algunas cosas, pero ya no estás.
Este año te escribo desde la tranquilidad de un avión y es que, desde la última carta que te escribí, he viajado muchísimo. Mis momentos en aviones y aeropuertos son los momentos en los que trato de desconectar y pensar, en los que me viene la inspiración para nuevos objetivos, proyectos y planes de futuro. Hace un rato pensaba en lo mucho que ha cambiado mi vida desde la última vez que nos vimos. Entre otras cosas, ahora vivo en Alemania, tengo amigos de muchos países distintos y la mayor parte del tiempo me comunico en inglés. Me doy cuenta de que viajar y conocer gente de otras culturas me ha cambiado. A veces no nos damos cuenta, pero vivimos en una burbuja llena de convencionalismos y prejuicios. Nada como salir y conocer gente de otros lugares para abrir los ojos y la mente.
Hace más de un año empecé una vida en Alemania sin hablar nada del idioma y con un inglés regular. Te mentiría si te dijera que todo ha sido fácil, ha habido momentos de crisis y de desesperación, pero sé por experiencia, que lo mejor de las crisis es como terminan, uno siempre sale mucho más fortalecido y con muchas lecciones aprendidas. Me gusta tener algo que aportar a los demás y pienso que cuanto más aprendes, más puedes aportar. También te mentiría si te dijera que todo ha sido duro, el balance para mí es positivo, no me arrepiento para nada del paso que di. Ha habido veces en las que he experimentado una sensación de libertad increíble, mirando hacia atrás y pensando que estaba viviendo la vida que siempre había soñado, sintiéndome orgullosa de mi vida. Es muy bonito darte cuenta de que eres capaz de realizar tus sueños y tener la sensación de que tu vida es increíble. Me siento super libre, como super llena y eso que no llevo la vida que se espera para una persona de mi edad, pero me da igual porque llevo la vida que a mí me hace feliz. Nada que ver con la sensación que tenía hace unos años de que estaba atrapada en una vida que no evolucionaba.
Pienso que la vida está para disfrutarla, pero a veces tengo tantos planes, quiero hacer tantas cosas y lo quiero todo ya, que al final no disfruto del camino como debería. Hace un tiempo leí una frase que me llegó: "Sobreestimamos lo que podemos hacer en un año y subestimamos lo que podemos hacer en diez". Miré hacia atrás y me sorprendí de todas las cosas que he hecho en los últimos años y eso que vivo siempre pensando en que no me da tiempo a hacer nada. He realizado casi todas las cosas que siempre decía que quería hacer y nunca hacía. Me doy cuenta de que vivimos una vida llena de quehaceres sinsentido, con mucha presión, creándonos un montón de obligaciones innecesarias que no nos dejan dedicarnos a lo realmente importante, a diseñar nuestro futuro, a pensar las metas que queremos alcanzar y a trazar un plan serio con fechas e hitos para conseguirlo. Vamos como barco a la deriva, sin rumbo definido, sólo cumpliendo obligaciones y... ¿qué hay más importante que dirigir nuestra propia vida? Yo me propuse hace unos años que en mi lecho de muerte no me arrepentiría de no haber hecho algo y desde entonces trato de ser auténtica y fiel a mí misma. ¿Por qué nos gusta llenar nuestra vida de cosas que nos alejan de nuestros sueños? Pienso que la vida tiene sentido cuando no nos dejamos llevar por la rutina y siempre luchamos por conseguir las cosas que realmente queremos, por aprender y por ayudar a otros con nuestra experiencia. A disfrutar se aprende persiguiendo y realizando tus sueños y no imaginando que lo haces.
A veces nos olvidamos de que sólo nosotros individualmente somos dueños de nuestra propia vida. Nos aterra hacer muchas cosas, especialmente nos aterra hacerlas solos o sentirnos solos. Pues te digo, que enfrentarte a tus miedos te hace ver que la vida nunca es tan terrorífica como te la imaginas o como te la cuentan. Recomiendo a todo el mundo salir de su zona de confort y experimentar en sus carnes, en lugar de creer sin más lo que otros dicen o lo que la sociedad impone. Pienso, igual me equivoco, que sólo siendo fieles a nosotros mismos y a nuestros sentimientos podemos ser felices.
Espero poder realizar mis próximos sueños, alcanzar mis nuevas metas, y poder contarte muchas más cosas muchos años más. Quiero vivir la vida con pasión, saborearla y, si puedo, inspirar a otros a hacer lo mismo. ¡Te mando un beso enorme allá donde estés!