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Cartas a Mónica

Carta a Mónica · 2018

22 de agosto de 2018
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¡Queridísima Moni!

Hoy se cumplen 3 años de aquel 23 de agosto y te escribo porque, entre otras cosas, me gustaría decirte que desde aquel día, pensar en ti me ayuda a relativizar los problemas, a disfrutar más de la vida y a ser más valiente. Desde tu foto en el salvapantallas de mi móvil me recuerdas lo que aprendí con tu partida, ante mí se abrió una nueva realidad. Me encantaría poder contarte que este año encontré por fin la valentía para realizar uno de los sueños de mi vida, mi gran asignatura pendiente. Eso que desde pequeña siempre he dicho que quería hacer, pero que nunca hacía por la razón que fuera.

Tu marcha me abrió los ojos, me hizo entender que hoy puede ser el último día aquí y algo que tengo muy claro es que cuando llegue mi momento no quiero pensar que me dejé algo por hacer, quiero vivir todas las experiencias que siento que tengo que vivir, quiero disfrutar al máximo de la vida para poder ir en paz cuando llegue mi hora. Se acabó vivir una vida en la que no me sienta realizada, quiero sentir que mi vida es apasionante (al menos para mí). Quiero vivir sin miedo, ser fiel a mí misma, quiero ser yo quien defina los límites de hasta dónde quiero/puedo llegar. No quiero pensar que hay imposibles o que es tarde para hacer algo. Pienso que este año es sólo el principio de un gran cambio, miles de sueños más rondan mi cabeza. Ojalá los realice también y pueda escribirte sobre ello.

Hace unos años emprendí un camino hacia la autenticidad, dejé de vivir lo que los demás esperaban de mí y decidí tomar las riendas de mi propia vida. Hay días en los que me siento perdida, es más fácil cuando alguien te dice lo que tienes que hacer, cuando haces lo que se espera de ti o cuando tienes un modelo al que copiar, en definitiva, cuando no tienes que tomar grandes decisiones, pero ahora, soy mucho más feliz que antes y eso no lo cambio por nada. Hace ya mucho tiempo que no tengo la sensación de que estoy dejando mi vida pasar. Me siento libre para abrir caminos, explorar nuevos horizontes y eso me llena, aunque haya veces que, como te digo, me sienta desconcertada. Es lo que tiene salir constantemente de la zona de confort.

Por haberme abierto los ojos, por todo el amor que me diste y por todo lo vivido juntas ¡mil gracias! Ojalá me leas allá donde estés y ojalá un día me des la señal que estoy esperando. Te mando un abrazo enorme ¡Jamás te olvidaré hermanita!